viernes, 2 de abril de 2010


la chica sin suerte siempre es espectadora, nunca la protagonista. Pero ser espectador o protagonista depende de una sola decisión.
A la chica sin suerte nunca le dan el protagónico, siempre es ella la que tiene que ir, pararse en el medio del escenario, bajo de la luz, y decir “Holaa que tal!? acá estoy!”.
La chica sin suerte vive lamentándose por lo que le tocó en suerte. Pero cuando se revela, cuando agarra el toro por las astas, todo empieza a cambiar.
La chica sin suerte cree que es como una balsa en el mar, a la deriva. Pero piensa que no hay escapatoria, no se le ocurre que puede nadar, puede patalear, remar… está bien, tiene que remar mucho, sí, pero remado llega a donde quiere, no a donde el mar la lleva. Ya no necesita la suerte, porque la suerte la hace ella.
La chica sin suerte nunca es amada. Y como no es amada, la chica sin suerte tiene que hacer algo para que la amen.
Para la chica sin suerte ser amada es un trabajo, un esfuerzo.
La suerte de la fea la linda la desea. Pero la fea no tiene suerte, tiene actitud, ella sabe hacer su propia suerte.
Porque es así, los que no tenemos suerte tenemos que ser prepotentes, estirar la mano y agarrar lo que la vida nos da.

2 comentarios:

Blogger luli balza ha dicho...

porque te amo, chicas sin suerte forever.

2 de abril de 2010 a las 12:49  
Blogger cami mai ha dicho...

plagiooooooooooooooooooo la fotito

soy otra chica sin suerte

2 de abril de 2010 a las 18:35  

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